miércoles, 6 de abril de 2011

Goscinny,Patoruzu y Asterix por Siulnas,DaCol y Dao.




Señores: René Goscinny era tan argentino como Gardel a los 20 años (y ambos eran franceses)
El próximo Martes 4 de Septiembre, la Licenciada María Fernández Pinola y la Alianza Francesa de La Plata, inauguran la exposición "Homenaje argentino a Asterix", un evento cultural sin fines de lucro, con el auspicio del Consulado Francés de La Plata, el Círculo Francés de La Plata, el estudio Duendes del Sur, Ex-Abrupto Editions, la Comisión del Día de la Historieta, y con el asesoramiento de la querida y batalladora Banda Dibujada.

Como no hay mucho espacio en la sede de la Alianza platense, las invitaciones para participar fueron limitadas. Hay muchísimos dibujantes de la "Ciudad de las Diagonales", y unos cuantos invitados de todo el país, mayormente de Buenos Aires.

Mi trabajo lo vieron en el post de arriba (click aquí), pero también me gustaría escribir algunas cositas al respecto, y tienen que ver con una "deuda histórica" que los historiadores del cómic mundial tienen con la Historieta Argentina, en referencia a las primeras lecturas de René Goscinny, lecturas que probablemente hayan influído en él en pos de su vocación de ser historietista.

Me considero un fan ENFERMO de la obra de René Goscinny. Lo admiro profundamente, creo que su obra fue revolucionaria en los `50s, `60s y hasta su fallecimiento, en 1977. Pero de lo que poco se habla (incluso a nivel mundial) es acerca de qué cosas leía René mientras vivió en Argentina.

Si te fijás bien, en mi "homenaje" le dibujé al pequeño "Goscinny" un Patoruzú abajo del brazo y unas boleadoras....eso en la foto original (la que encabeza este post) no está, pero sí está en la foto vestido con una bombacha de gaucho. ¡¡¡Es imposible que un niño que vivió entre 1928 y 1946 (desde los 2 hasta sus 20 años aproximadamente) en Argentina, no haya leído a Patoruzú en su momento!!!! Es como que me dijeras que en la actualidad haya un chico que no sabe qué es Pokemon, o Bob Esponja, o Los Simpson ¡¡Es imposible!!!!! Sin embargo, no hay entrevista alguna (realizada al autor en vida) en el mundo que diga que Goscinny haya leído a "Patoruzú" (la revista salió en 1936, pero el personaje ya hacía como 8 años que estaba dando vueltas en la prensa), ni a "Patoruzito" (la publicación salió en 1945), ni a Langostino (1945, dentro del primer número de "Patoruzito"), ni a "Rico Tipo" (1944)....acordate- y repito para el distraído-, Goscinny vivió en Buenos Aires entre 1928 y 1946...

René siempre decía en sus entrevistas que LEÍA HISTORIETA FRANCESA EN ARGENTINA, y que en este país había ido a ver la película de Disney "Blancanieves", film animado que lo impactó mucho (existen ilustraciones de Goscinny de niño imitando los dibujos de Disney). Lo creo, será verdad y no lo dudo, pero es imposible que Goscinny haya vivido en una jaula toda su estadía en Buenos Aires, y más un tipo como él, con las inquietudes intelectuales que tenía. Considero que hay una deuda histórica en ese sentido. Goscinny (que quería ser dibujante, fue asistente de un dibujante publicitario austríaco que ejercía en Buenos Aires) TUVO SÍ O SÍ que haber leído esas revistas que mencioné, publicaciones que tenían tiradas de 250.000 ejemplares semanales.

Y soy un convencido que allí radica gran parte de la inspiración de Goscinny en su obra futura. Atenti, no digo que existan plagios de ningún tipo, pero sí que la Historieta Argentina tuvo mucho que ver con la formación lectora de Goscinny y, posiblemente, con la elección de su vocación ¡¡Vamos che, que se reconozca de una vez!!!!!! No sé cómo historiadores de todo el mundo analizan en profundidad la obra de Goscinny sin mencionar todo aquello que formó parte de la historia intelectual del artista.

Esto lo escribe alguien que AMA de manera incondicional toda la obra de Goscinny, desde Asterix, pasando por Lucky Luke, Iznogud, El Pequeño Nicolás, Oumpah-Pah, hasta Luc Junior, Los Dingodossiers, y miles de cosas más que me parecen brillantes. Es mi ídolo. Pero lo que quiero decir concretamente en este post es que René, como el gran artista que fue, tuvo su punto de partida, y ese punto fue sin dudas, la Historieta Argentina.
(C.D.C.)


BONUS TRACK: No se pierdan el artículo escrito por el coleccionista Miguel Dao, titulado "QUINTERNO Y GOSCINNY // PATORUZÚ Y UM-PA-PÁ ", cliqueando aquí.
Sumo otro "bonus track" (Julio 2008) : el artículo de Siulnas en su blog, cliqueando aquí.

Los 80 años de Patoruzú
El viernes 19 de octubre de 1928, en la tira de Don Gil Contento, que el joven dibujante Dante Raúl Quinterno venía dibujando en el vespertino “Crítica”, aparece por primera vez, como personaje secundario, Curugua-Curiguagüigua, que no es otro que ¡Patoruzú! El ya cercano domingo 19 de octubre, se cumplirán 80 años del nacimiento de ese personaje, y yo que lo he seguido, no desde ese momento ni en su traslado a “La Razón” por razones cronológicas, pero sí desde su instalación en el matutino “El Mundo” y su llegada a la “casa propia” con la aparición de la revista “Patoruzú”, me iré refiriendo a él y su entorno en este Blog, hasta la conmemoración efectiva de su 80º aniversario.

JUICIO Y DEFENSA DE PATORUZU

Hace más de 20 años, asumí –como una suerte de abogado del Diablo– la defensa de un personaje otrora muy popular, y denostado en aquellos últimos quince años a partir de la influencia de la opinión de un ensayista, con el que formaron coro algunos historiadores de historieta y hasta una figura muy popular en la TV después de su participación en uno de los Festivales de Cosquín.

El personaje en cuestión es el indio Patoruzú, creación del dibujante Dante Raúl Quinterno, un hombre que a partir de 1937 –ya entonces más empresario que dibujante– despertó muy pocas simpatías debido a su voluntario ostracismo.Ello redundó en que en la Argentina tuviera más adeptos un importado héroe de historieta galo como Astérix, que Patoruzú, dándose el caso de que las bodas de plata de Astérix tuvieran en 1984 en la Argentina, una repercusión que no había tenido unos años antes Patoruzú cuando cumplió sus bodas de oro con la historieta, a pesar de que varias generaciones habían –habíamos– disfrutado con las andanzas de este indio que debería ser el héroe nacional por excelencia, de la misma manera que Astérix lo es en Francia.

Y en esta comparación vale la pena señalar un hecho: René Goscinny, uno de los creadores del héroe galo, vivió en Argentina entre 1928 y 1946, asimilando mucho de lo que gustaba a los lectores de estas latitudes, hasta que en 1959, ya en Francia, junto a Albert Uderzo, “da un giro particular a la historieta histórica francesa”, al decir de Claude Moliterni.

¿Cuál es ese giro particular?; seguramente el que nos ha llevado a identificar a Astérix con Patoruzú. Ambos reflejan bondad en su rostro; ambos lucen un físico ostensiblemente menor que el de sus ocasionales adversarios; ambos tienen la imagen del antihéroe, y si se quiere, un poco ridícula; ambos propinan trompadas que sacan al adversario del cuadro de la historieta; ambos son irreductibles en la preservación de sus hábitos ancestrales aunque deban moverse en otro ámbito; ambos debutaron en un medio periódico (uno en diario, otro en revista antológica) y su auge propició la edición propia; ambos llegaron al cine a través de dibujos animados…

A primera vista, esta aseveración parece en parte, fácilmente rebatible asociando la poción mágica que proporciona fuerza física a Astérix, con la espinaca que brinda análogos resultados a Popeye; pero aún este aspecto, profundizándolo un poco, nos lleva más a comparar al venerable druida que prepara la poción, con el curandero de la tribu encargado de devolver a Patoruzú su vitalidad circunstancialmente perdida. Y si nos remontamos a una vieja historieta de 1937 hallamos otro antecedente significativo: el del tesoro de Patoruzek 1º, consistente en un gigantesco hueso de Buey Apis, con cuyo caldo alimentaron los antecesores de Patoruzú, siendo ese el secreto de la fuerza física de su raza.


Vayamos ahora a los cuestionamientos: Patoruzú ha sido cuestionado por Oscar Steimberg, quien adujo que el personaje “tiene virtudes gauchas pero es un indio, y los indios y los gauchos nunca fueron nada parecido a una unidad social”; pero esa crítica parece no tener en cuenta que –como publicaba la revista “PBT” en 1916 a propósito de los patagones– “los que quedan sin perfiles étnicos propios, son los restos de una raza arruinada y que por lo mismo de verse arruinada se ha atado al yugo de costumbres nuevas”, agregándose que “el patagón famoso abandonó el arco, la expedición combativa, la vida nómade voluntaria y no obligada. Y ahora se lo ve manso, dócil, francamente bueno”.

Tampoco le perdonó Steimberg a Patoruzú su aparente dualidad de “gran terrateniente” y “cacique indio del sur”; sin embargo, ello puede ser al menos objeto de polémica, a partir de la presunción de búsqueda de un símbolo reivindicatorio, como podría surgir de la lectura del siguiente párrafo perteneciente a la primera carta de Patoruzú al cacique Panza de Agua publicada en el primer número de la revista “Patoruzú” que apareció en noviembre de 1936: “Aquí me tenís con unas ganas bárbaras ’e darme una güeltecita por la toldería, pero ¡qu’ he di hacerle si me gusta más Güenos Aires que un ponchito ’e vicuña en tiempo d’helada! He corrido más en estos años que tuitos los que pasé en ese pago que di repente mi atora ’e recuerdos y me hace yorar como gurí sin teta. ¡Cha! ¡Las que tiene que pasar uno! ¡Y las veces que gritaría a tuito pulmón que nosotros somos los verdaderos dueños ’el país!…”

También merece un detenido análisis la relación de Patoruzú con las mujeres, ya que entre las críticas hechas por algunos analistas y semiólogos, no es la menos importante la de haberle endilgado falta de interés por las mismas, juicio que requiere un análisis más exhaustivo del personaje, ya que puede cuestionarse su manera de abordar al otro sexo, pero no poner en tela de juicio su interés en el mismo. Pero de este y otros aspectos puntuales, hablaremos a partir de la próxima entrega de este espacio brindado al gran personaje de Quinterno. (Siulnas)






Lecturas relacionadas:
."Goscinny, Quinterno, Patoruzú y Oumpah Pah"
(Miguel Dao, click aquí)

. "René Goscinny era tan argentino como Gardel a los 20 años"
(César Da Col, click aquí).

."Patoruzú Web"
(Sergio Maganás, click aquí)

."Homenaje Argentino a Asterix 2007"

QUINTERNO Y GOSCINNY // PATORUZÚ Y UM-PA-PÁ


En este país, muchos conceptos que van repitiéndose boca a boca (y deformándose, en consecuencia), terminan convirtiéndose en letra impresa, que algún supuesto erudito institucionaliza, para solaz de los ignorantes, entronizando así el error. Y hablo de terrenos considerados "cultos"... Cuanto mas, entonces, en un ámbito que fue desdeñado durante mucho tiempo, como el de la historieta (me resisto a hablar de "cómics". Se llamaban historietas en mi niñez y se siguen llamando así, para mí, ahora. Aún cuando el término pueda encerrar un matiz despectivo, lo prefiero al globalizado "cómic").
Este introíto viene a cuento de que se han repetido durante mucho tiempo (y se ha escrito hasta el cansancio) idioteces acerca de la influencia de Quinterno sobre Goscinny, constituyendo un lugar común la comparación entre la figura, voracidad e ingenuidad de Upa con la de Obélix, así como entre la valentía de Patoruzú y la de Astérix. También, se ha llegado a aventurar que la fuerza que otorgaba el caldo elaborado con un fémur del buey Apis, se asimilaría a la poción mágica del druida galo.
Así, se puede leer en "Clarín" en una nota conmemorativa de los 70 años del Indio, el 18 de octubre de 1998: "Por entonces (se refiere a mediados de los '30) se había radicado en la Argentina René Gosciny (sic), quien, para dar texto y vida a Asterix y Obelix, se inspiró en Patoruzú y su hermano Upa..."
El mismo diario, el 15 de mayo de 2003, en ocasión de la muerte del Maestro, relativiza lo que antes afirmaba: "Dicen que René Gosciny (sic) se inspiró en "Upa" para los dibujos de sus héroes galos, Asterix y Obelix..."
Pero es "La Nación" la que pone el broche de oro al tema, aunque curiosamente ya no refiriéndose vagamente a versiones vernáculas, sino citando con nombre y apellido a un autor francés, lo que demuestra que el vicio reseñado al comienzo no es patrimonio de los argentinos. La nota (del 05/01/03) se titula "Cuando Asterix plagió a Patoruzú" y se refiere a un ensayo de un tal Didier Pasamonik, erudito en cómics, según se asevera, donde reseña la biografía de Goscinny, haciendo hincapié en la coincidencia cronológica entre el auge de Patoruzú y la infancia del creador del guerrero galo, fanático lector de historietas. Por supuesto que en función de señalar las mismas similitudes de siempre, aunque un tanto más extendidas: "Había parecidos interesantes entre Asterix y Patoruzú, entre Obelix (infradotado de fuerza titánica e insaciable consumidor de jabalíes) y Upa (y existen cuadritos con la misma acción), entre la Chacha y el cocinero de jabalíes en la campiña gala, y rastros de Isidoro en vivillos que hacen breves apariciones". Juro que aunque conozco todo Asterix, no logro individualizar cuál es "el cocinero de jabalíes en la campiña gala".
La nota termina de esta manera: "Para 1969, un sondeo de opinión reveló que los franceses consideraban a Asterix como parte de su identidad cultural, dos tercios de la población había leído por lo menos un libro de Asterix, y las ventas de libros ascendían a 55 millones de ejemplares, cifra que superaba al del belga Tintín. Cuando murió en 1977, a los 51 años, Goscinny acababa de completar su libro número 24 de Asterix. La pregunta que hace Didier Pasamonik en su ensayo y que vuelve a surgir aquí es, ¿no será que Goscinny le debía todo esto a su lectura de los personajes de Dante Quinterno, allá en los años treinta, durante su residencia juvenil en Buenos Aires?".
Esta pregunta, como el título de la nota, como lo que allí se dice, es infamante para Goscinny, pero también para Quinterno.
¿Por qué esta afirmación?, conjeturo que se preguntarán.
Porque, según mi entender, responde a otra tara argentina: creernos el centro del universo, pero validarnos sólo a través de la mirada del extranjero. Traducido, se formularía así: Goscinny plagió a Quinterno. Goscinny tuvo éxito mundial. Ergo, Quinterno es un genio.
NOOOOOOOOOOOOOO!!!
Quinterno vale por sí mismo, es un genio sin necesidad de comparaciones.
Y Goscinny es un creador magistral que -no me caben dudas- fue influído por el Maestro, pero al igual que lo es, por sus predecesores, todo genuino artista.
De plagio, nada, señores!!!
Aparte –y a esto quiero referirme, en realidad- los paralelos entre Asterix y Patoruzú resultan forzados hasta la absurdidad. La verdadera influencia de Quinterno sobre Goscinny se puede verificar en una creación anterior de éste, en sociedad con Uderzo: Oum-pah-pah.
Pocos conocen esta historieta del tándem Goscinny-Uderzo. Me resulta extraño que Pasamonik, el erudito francés, la pasara por alto, en función de su hipótesis, ya que –según la nota de "La Nación"- la menciona en el ensayo, pero como simple antecedente de Asterix.
Sin embargo, todos los seguidores del héroe galo, han visto a Oum-pah-pah al menos una vez. En "Las doce pruebas de Asterix" (libro y película) se puede observar una secuencia donde Obélix arroja una jabalina, con un impulso tan enérgico que da la vuelta al mundo dos veces. Unos indios americanos detienen sus luchas, asombrados, para verla pasar. Entre ellos –en autohomenaje de los autores- se encuentra Oum-pah-pah.
Oum-pah-pah apareció por primera vez en la famosa revista belga "Tintín", en 1958, y al parecer no tuvo mucho éxito ("Historia de los Cómics", Tomo II, pág. 537).
Um-pa-pá (así se llamó acá) me fue revelado en mi infancia poco después, a mediados de los '60, calculo, en los laterales de la doble página central de "Billiken", acartonada, a color. La modalidad era el (continuará) y, encima, yo la leía salteada, porque mis viejos no siempre tenían la guita para comprámela. Así, me quedaron por años en la memoria fragmentos de sus distintas aventuras, que desaparecieron un día, para dejar paso al insufrible Mono Relojero.
Por los ochenta, ya en la infancia de mis hijas, "Billiken" volvió a publicarla. Les habría quedado colgada la última aventura ("Um-pa-pá contra Hígado Enfermo") y se le estarían por vencer los derechos, así que la aprovecharon. Al igual que "Arturo, el fantasma justiciero", otra gran historieta –poco conocida- del belga Cezárd, que republicaron por entonces. Yo también aproveché, y con el pretexto de llevársela a mis hijas –que no le daban mucha pelota- me devoraba a ambas.
Pero mi reencuentro definitivo con Um-pa-pá se dió hace pocos años, cuando conseguí en "Camelot" los cinco álbumes, editados en España, que recogen la totalidad de sus aventuras: "El piel roja", "En el sendero de la guerra", "Umpa-pá (los gallegos le sacaron un guión) y los piratas", "Misión secreta" y "Contra Mala-Uva" (otra gallegada: se trata de Foie-Malade, o sea Hígado Enfermo, como bien tradujo "Billiken").
Fué entonces cuando advertí que todas las influencias de Quinterno, que le atribuían a Goscinny, no estaban en Asterix, sino en esta notable historieta.
¿De qué trata Um-pa-pá?
En el primero de los tomos se produce el encuentro, en la América de la conquista, entre el indio Piel Roja del título y el Caballero de la Pasta Frola (según la traducción del Billiken, porque para los gallegos es el Señor de la Pasta de Hojaldre), un colonizador francés. Um-pa-pá es temerario, de una fuerza formidable y "bárbaro". Pasta Frola, en cambio, asustadizo, endeble y remilgado. Al llegar a las tierras americanas, el colonizador se encuentra absolutamente desorientado por las extrañas costumbres de los aborígenes.Sin embargo, los dos personajes, terminan siendo grandes amigos.
En el tercer tomo, "Misión secreta" ambos viajan a Europa, extrañándose el Piel Roja por las costumbres de allí y escandalizando, a su vez, con las propias.
Este conflicto cultural entre civilización-barbarie, pero con una mirada contraria a la establecida (es decir, exhaltando las costumbres autoctónas, y ridiculizando las de las sociedades "avanzadas"), es el mismo que se puede observar entre Patoruzú e Isidoro, en sus primeras aventuras (en la época en que el padrino aún era Don Gil Contento o Julián de Montepío), cuando el indio arriba a Bs. As.
Y su contrapartida, en la versión infantil del encuentro de los héroes: Isidorito llegando a la Patagonia, arrastrado por el Coronel Cañones, que quiere sacarle los vicios porteños.
Otro dato: El viaje de Um-pa-pá y el Caballero de la Pasta Frola a Europa, es en función de traer caballos, animales desconocidos hasta entonces por los aborígenes y que empiezan a valorar enormemente. El lector adivinará ya adonde apunto: al lugar que ocupa entre los afectos del Indio el noble Pampero.
Resulta insoslayable, además, la referencia a "Garfio, el Pirata", número 17 de Andanzas, publicada originariamente en el año '37, en el diario "El Mundo", cuando Goscinny tenía once años y vivía en Buenos Aires. Si bien la recurrencia al argumento de la piratería es frecuente en las historietas, quien compare el argumento de Quinterno con "Um-pa-pá y los piratas", sabrá de qué hablo.
Pero para los que no puedan conseguir estas geniales historietas (que recomiendo con fervor) les bastará, para convencerse de mis afirmaciones, echar un simple vistazo a la tapa del primer tomo de Um-pa-pá, que ilustra esta nota, donde aparecen los dos personajes principales. Creo que las similitudes son más que notorias.

Blog de Miguel Dao:http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com
Blog de Siulnas:http://siulnas-historiador.blogspot.com
Blog de Cesar Da Col:http://cesardacol.blogspot.com

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